En el pasado reciente, casi toda la actividad económica mundial estaba impulsada por los combustibles fósiles, principalmente petróleo y sus derivados. Sin embargo, hoy en día un porcentaje relativamente alto de la energía proviene de los recursos renovables. La creciente conciencia del cambio climático y sus efectos ha sido un importante impulsor de este cambio.
A diario escuchamos opiniones de diversos sectores manifestando que el cambio climático es falso y que el planeta puede continuar usando combustibles fósiles. La ciencia ha establecido que el cambio climático es producto del uso indiscriminado de los combustibles fósiles. Al final de cuentas, la responsabilidad recae en la ambición de dicha industria que alega que la naturaleza es infinita. No hay nada más alejado de la realidad. La naturaleza, es un sistema cerrado y el único insumo que entra es la energía del sol. No olvidemos que el petróleo es producto de la energía del sol que las plantas utilizaron para convertirla en materia orgánica hace millones de años.
Cuando se consume algo, se genera desperdicio y en el caso de los combustibles fósiles se genera CO2 y metano, que al acumularse en la atmósfera generan el famoso efecto de invernadero, que ultimadamente significa más calor para la atmósfera y el planeta. Este calor está ocasionando cambios radicales en el mecanismo natural de control del clima a nivel plantario. Por más que promuevan que las leyes del mercado mantendrán el sistema económico dentro de los límites, la evidencia científica dice lo contrario.
Debemos utilizar el sistema económico para lograr un balance más adecuado para beneficio de todos. Específicamente en Honduras, deberíamos ser más responsables y pensar en las próximas generaciones quienes probablemente tendrán que vivir en un mundo con más limitaciones que nosotros.
El cambio climático y sus efectos ya se están observando a nivel mundial. Por más que la industria de los combustibles fósiles alegue que no hay límites y que el cambio climático es una falacia, no solo están equivocados, sino que su posición es criminalmente dañina para la humanidad ya que, gracias a su propaganda, muchos países, incluyendo Honduras, dejan de actuar e invertir en fuentes renovables de energía y siguen caminando ciegamente hacia un futuro incierto. Existe evidencia científica de que los combustibles fósiles no son lo más eficiente, económico o saludable para el mundo.
Dejemos de ser borregos siguiendo a aquellos que nos están conduciendo hacia el abismo, y pensemos por nosotros mismos. No tenemos que inventar nada, solo unámonos a la nueva era de la energía renovable.
Rafael Calderon
[email protected]