EL conservadurismo ha sido moldeado por pensadores que defendieron la tradición, el orden social y la prudencia frente a cambios radicales. Algunos datos de los libros leídos y –con asistencia de la IA– de otros autores: Considerado el padre del conservadurismo moderno “Edmund Burke (Irlanda, 1729-1797), crítico de la Revolución Francesa, defendió la importancia de las instituciones tradicionales y la continuidad histórica”. Argumentó que “los cambios sociales deben ser graduales y basados en la experiencia acumulada, no en abstracciones teóricas”. Defendió “el papel de la religión, la familia y la propiedad privada como pilares del orden social”. Alexis de Tocqueville, si no del todo conservador, sus análisis son fundamentales para la tradición conservadora. En “La democracia en América” analizó “los riesgos y virtudes de la democracia, destacando el peligro del despotismo suave y la pérdida de libertades individuales, y defendió las instituciones intermedias (como la familia y la religión) para sostener la libertad”.
“Russell Kirk, uno de los principales teóricos del conservadurismo moderno en Estados Unidos”. “The Conservative Mind”, traza la historia del pensamiento conservador desde Burke hasta el siglo XX, “resumiendo los seis principios del conservadurismo: creencia en un orden moral trascendente, respeto por la tradición, preferencia por la reforma prudente, reconocimiento de la imperfección humana, valoración de la libertad dentro del orden, y defensa de la propiedad privada”. Roger Scruton, el filósofo británico que defendió “los valores de la cultura occidental, la tradición y la moralidad”. En “How to Be a Conservative”, argumentó que “el conservadurismo se basa en la preservación de lo que es valioso en una cultura. Defendió la importancia de la belleza, la religión y la comunidad como elementos esenciales para la civilización”. Friedrich Hayek (Austria-Reino Unido) más asociado con el liberalismo clásico, aunque “su defensa de la tradición lo vincula con el conservadurismo”. “En The Road to Serfdom”, advirtió sobre “los peligros del control estatal y la planificación centralizada”. Defendió “el orden espontáneo de la sociedad y el respeto por las instituciones tradicionales”. Michael Oakeshott (Reino Unido). “On Being Conservative” postula que “el conservadurismo es una actitud de aprecio hacia lo familiar y lo probado por la experiencia”. Leo Strauss (Alemania-Estados Unidos), filósofo político que “defendió la lectura clásica de los textos antiguos y la importancia de la ley natural”. “Crítico del relativismo moderno, argumentó que la tradición filosófica clásica contiene verdades morales universales”.
Algunos hispanos: El colombiano Nicolás Gómez Dávila, filósofo y escritor, autor de “Escolios a un texto implícito”, en donde “defendió una visión aristocrática y pesimista del mundo moderno”. Su estilo aforístico y profundo ha influido en corrientes conservadoras de pensamiento en América Latina”. El español Juan Donoso Cortés, defensor “del absolutismo y del catolicismo frente a los ideales liberales del siglo XIX”. Consideró que “el relativismo moral y la negación de lo trascendental eran causas del desorden social”. (Ahí tenés –entra el Sisimite– para que no murmuren que esta columna de opinión no sea equilibrada. En resumen, los puntos comunes de la doctrina conservadora: “Valoración de la tradición: El respeto por las costumbres y las instituciones heredadas es esencial para la cohesión social. El cambio no debe ser radical sino gradual y basado en la experiencia histórica. Defensa del orden natural y moral: Se reconoce un orden moral objetivo que debe ser respetado por las leyes y la sociedad. Se acepta la naturaleza imperfecta del ser humano y se promueve la moderación política. Centralidad de instituciones intermedias: La familia, la religión y las comunidades locales son vistas como fundamentales para la estabilidad social. Propiedad privada: Considerada un derecho esencial para la libertad y la responsabilidad individual. Defensa de la libertad responsable: La libertad se valora, pero siempre dentro de un marco de responsabilidad social y moral”. -Como diría –interviene Winston– el otro Winston: “Un conservador es un hombre que se sienta sobre una idea hasta que se convierte en un lugar común”. O la zafada de Oscar Wilde: “Un conservador es alguien que no puede evitar decir que las cosas estaban mejor cuando él era joven… y estaba arruinando el mundo”. Por eso Mark Twain suspiraba: “El único rasgo humano constante es la terquedad. Por eso los conservadores son más constantes”. -¿Y el zope aquel –se rasca la cabeza el Sisimite– que comenzó en la izquierda y ahora, en la ancianidad, quién lo resiste eructando enconos e inventando teorías de conspiración, dónde se ubica? -Parafraseando a Umberto Eco: las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes solo hablaban en el bar sin dañar a la comunidad).