EL voto, como se sabe, no solo es un derecho, sino también una responsabilidad cívica ciudadana. Además, tiene un papel determinante en la creación y sustento de una cultura democrática sólida. Una población que ejerce plenamente su derecho al sufragio tiende a estar más consciente de su rol en la sociedad. Y, consecuentemente, asume con mayor conciencia su compromiso con el proceso de desarrollo de un país.
Este domingo, Honduras tiene otra cita histórica con el civismo y su futuro inmediato. Los tres principales partidos (Liberal, Nacional y Libertad y Refundación), han sido convocados a celebrar elecciones PRIMARIAS para que sus militancias escojan en las urnas a los candidatos en los niveles presidencial, legislativo y municipal que les representarán en las elecciones generales de noviembre próximo, y además, elecciones INTERNAS, para también decidir quiénes serán sus autoridades en las diferentes estructuras partidarias.
En las elecciones primarias se elegirán un total de 3,065 cargos: la presidencia de la República (1), 128 diputados, 298 alcaldes y 2,168 regidores. En esta competencia participarán aproximadamente 40,000 pre candidatos y candidatas[1]. En total competirán 15 movimientos, en el Partido Liberal: “Juntos por el cambio”, “Recuperar Honduras”, “Todos por Honduras” y “Vamos por Honduras”; en el Partido Nacional “Avanza por la justicia y la unidad”, “Papi a la orden”, “Renovación Unidad Nacionalista” y “Rescate y Transformación”. Y Por el Partido Libre: “Fuerza de Refundación Popular”, “M28 poder para vos”, “Movimiento de Esperanza Libre”, “Movimiento Renovación Nuevas Alternativas”, “Nueva Corriente”, “Pueblo Organizado en Resistencia” y “Somos+”[.
Como novedad, esta será la primera ocasión en que este tipo de comicios –los más costosos de la historia– se celebren bajo la nueva regulación de la Ley Electoral del 2021 y, de acuerdo a lo establecido por las propias autoridades del Consejo Nacional Electoral, este proceso representa un gran desafío: garantizar la transmisión de resultados preliminares para los tres niveles de elección en juego y la implementación de la identificación digital conocida como biometría. Con ambos mecanismos, insisten, se espera reducir los riesgos de las inveteradas prácticas de fraude electoral que han empañado procesos pasados, lo que torna indispensable que la ciudadanía acuda en masa a las votaciones. La apatía electoral y la falta de participación ciudadana siempre generan consecuencias negativas para la democracia. Cuando los ciudadanos no votan, están posibilitando que otros tomen decisiones importantes en su nombre, lo que puede resultar en la elección de personas que no representan sus intereses, ni sus valores ni aspiraciones.
Aun cuando las propuestas de muchos de los aspirantes a cargos de elección popular no han sido lo que las mayorías esperan –y necesitan– para salir de sus apremios de vida, los comicios primarios e internos de hoy representan una oportunidad crucial para que los ciudadanos participen activamente en la mejor selección de sus líderes con vistas a las elecciones generales de noviembre próximo. Luego, los lamentos tardíos o arrepentimientos no sirven para nada. Al acudir en masa a las votaciones, los hondureños no solo ejercen su derecho al voto, sino que también contribuyen al fortalecimiento de la democracia y al desarrollo del país.
Tampoco hay que perder de vista, tal como lo fundamenta el CNE, en razón de ese ambiente de desencanto y desconfianza que hay hacia la democracia en algunos países latinoamericanos, “el principal desafío de Honduras es garantizar que estas elecciones sean transparentes, democráticas, auténticas y pacíficas. Esto implica la realización de una jornada electoral ejemplar, cuyos resultados sean reconocidos y aceptados por las fuerzas políticas en contienda”.