El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga instó a la feligresía a reflexionar sobre las elecciones primarias, a la luz del Espíritu Santo, para seleccionar a los candidatos políticos sin dejarse llevar por lo que ofrecen en la propaganda electoral.
“Esta semana se ha llamado a la reflexión por las elecciones internas, y bueno ya las propagandas, muchas veces, están solamente en lo exterior. Estamos llenos de fotografías y en todas parece que acaban en la primera comunión. Todas son fotografías y al ver la realidad decimos: esta es distinta”, bromeó el purpurado.
“Ahora viene el silencio y viene la reflexión y ¿por qué no? Viene, también, la oración; no solo pensemos cómo vamos a convencer a otros para que voten a favor y ¿por qué no? Dedicar el tiempo a pedir la iluminación del Espiritu Santo, es mucho mejor que cualquier otra propaganda política, orar, pedir a Dios que ilumine a cada votante para que pueda seguir los valores del Evangelio”, expresó.
Asimismo, dijo que “El Señor Jesús, que no tiene por qué estar ausente de los planes políticos, que no esté el egoísmo, ni la avidez, el deseo solamente del enriquecimiento, aunque sea ilícito”.
“Importante recordar a Jesús: no puede un ciego guiar a otro ciego. La política no puede estar ciega de dinero y de riqueza, a cualquier coste, sino, una mirada limpia, una mirada del bien nos ha dicho el Señor, que del corazón sale el bien, del corazón salen los buenos propósitos, los buenos deseos, el mal también sale del corazón que puede estar enfermo”, expresó.
“Pidamos al Señor esa sanación espiritual, en la misión del Señor Jesús es para los que dicen y no hacen es durísimo, no basta con leer el Evangelio, orar muy emocionados, ser claro en expresiones religiosas, es necesario poner en paz lo que decimos que creemos. Y el único camino para descubrir al verdadero profeta, del falso profeta, del bien y del mal, el buen maestro del mal maestro, el verdadero discípulo del falso discípulo es la verdad”.
PAPA FRANCISCO
El arzobispo emérito dijo que “el cristianismo no es una religión espiritualista, de culto, de sentimientos, es una fe puesta en obras, por eso hoy, agradeciendo al Señor ese santo Evangelio, agradeciendo que nos dé una mirada limipia y un corazón bueno, de donde salgan buenas palabras y buenos sentimientos, pidámosle al Señor Jesucristo que podamos ver a los demás con la misma mirada de misericordia que nos mira Él y dar frutos de vida abundante, que seamos más sensibles a las necesidades de nuestras hermanas y hermanos, y de manera especial que el Señor nos conceda poder emprender una cuaresma llena de frutos, no simplemente un domingo lleno de votos, sino frutos de vida eterna, frutos de amor, de justicia, de paz, de libertad y en la confianza de nuestra fe, oremos por nuestro papa Francisco y por su próxima sanación y porque vuelva a guiarnos por los caminos del Evangelio”.
Nuestro espíritu siente que no puede mostrar el camino de la salvación a los que no lo conocen. Nosotros siempre, con la imagen de la mota y la vida en nuestro ojo, nos recuerda que solo aquel que es consciente y capaz de asumir sus propias limitaciones y defectos, será capaz de tener una buena vista para guiar a otro.
Asimismo, reflexionó que “Jesús nos invita a que nos apliquemos las propias correcciones que queremos aplicar a los demás, con bienemidad, y a analizar nuestras intenciones, nuestras mejores intenciones, nuestros sutiles movimientos sensibles, que alimentan, a veces, el egoísmo y los propios intereses”.
“Cuántas veces nuestras insatisfacciones, nuestras frustraciones, hacen que miremos hacia la punta del otro. Cuántas veces nuestras visiones pesimistas, nuestros proyectos sobre nosotros y nuestras necesidades exageradas, insatisfechas, nos hacen criticar y desprestigiar a los demás. No puede haber algo horroroso en nuestra mirada, que nos impide ver con claridad”, puntializó.