¿HOJA DE OTOÑO?

ACABO de concluir la lectura de Kairós –conceptuoso mensaje de un ilustrado amigo– y comparto cada uno de los criterios formulados en su acertado artículo, por el estimado rector de la Universidad José Cecilio del Valle. Sin embargo, aprovecho el momento ya que, igual, deseo aportar los míos. El libro, en ese su singular estilo de abordar realidades contando historias que vuelven la lectura agradable, entretenida y más amena, aborda con agudeza los desafíos de nuestra época, señalando cómo la obsesión por las redes sociales, la influencia de creadores digitales efímeros y la dinámica de la inmediatez (donde hasta el pensamiento se comprime en frases brevísimas) han erosionado la profundidad intelectual”. “Totalmente de acuerdo con esta denuncia, que a su vez es crítica expresada en el libro, de esa tendencia hacia lo superficial, que desplaza la reflexión pausada, el cultivo del saber y el valor de la erudición”. “A través de relatos concisos, entrelaza vivencias personales, episodios históricos reconocibles y anécdotas de su trayectoria en ámbitos como el periodismo y la política, salpicándolos con humor e ironía fina”.

“Con estilo elegante y mordaz, el texto expone cómo la sociedad contemporánea, fracturada y propensa al insulto fácil, ha normalizado la trivialización del diálogo y la confrontación estéril”. “Cada historia, aunque aparentemente ligera, funciona como un espejo incómodo que refleja nuestra complicidad en esta decadencia cultural”. “Hace una disección quirúrgica de los daños a la sociedad causados por las plataformas tecnológicas y sus algoritmos peligrosos que han deformado el comportamiento de los usuarios, convirtiéndolos en marionetas adictas a la abulencia, malogrando los beneficios de la mayor aportación comunicacional que ha producido esta era”. “Sin caer en sermones, el autor invita a trascender prejuicios ideológicos para descubrir, en la lectura, no solo un ejercicio de autoconocimiento colectivo, sino también una advertencia sobre los riesgos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial”. “Su mensaje subraya que el destino de la humanidad –ya sea hacia la elevación o el colapso– dependerá de quién controle estas herramientas y con qué ética se empleen”. “En su conjunto, la obra equilibra crítica social y narrativa ágil, proponiendo una invitación dual: disfrutar de la literatura como acto de resistencia contra la banalidad y, al mismo tiempo, percatarse de ello, ya con el propósito de confrontar las encrucijadas éticas que definen nuestro tiempo”.

(Bonito review –entra el Sisimite– ¿no te parece? Así que diríamos, parafraseando a Octavio Paz: “El reconocimiento de una obra es, en realidad, un eco de quienes la han leído con pasión. Gracias por ser ese eco”. -Por supuesto –interviene Winston– tomándole prestada inspiración a Pablo Neruda, de un poema dedicado a sus lectores y críticos: “Agradezco a quienes me han tendido flores en este camino de palabras. Cada elogio es una semilla que me obliga a seguir sembrando”. O este otro de un galardonado escritor japonés: “Un elogio es un regalo frágil y hermoso. Lo guardo con cuidado, como se guarda una hoja de otoño entre las páginas de un libro viejo”).

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