Lo que parecía un día de San Valentín, con una noche mágica, terminó en una tragedia para dos familias, en particular para los Colindres-Cardona, que ahora lloran la muerte de tres de sus parientes.
Al interior de un expendio del bulevar Las Acacias, de la ciudad, tres sujetos, en dos motocicletas, llegaron casi a las 10:00 de la noche, del viernes anterior y mataron cuatro personas y otras dos quedaron gravemente heridas.
La Policía identificó a las víctimas como: Douglas Joel Pacheco (39 años), ganadero residente en la colonia Palmira, de Catacamas, entre tanto los hermanos: Ruth Otoniel Colindres Cardona (27), Elder Basilio Colindres Cardona (28) y Luis Alexis Colindres Carrillo (43), dos de ellos son jornaleros y el otro trabajaba en un taller de pintura de vehículos.

Mientras que en condiciones estables de salud permanecen en sala de emergencia del Hospital Regional, Arlin Isaí Carrillo (32), siempre pariente de los tres hermanos fallecidos y otro amigo de estos de nombre Jorge Alberto Martínez, de 28 años.
Los hermanos Colindres Cardona son originarios de la colonia Rafael Leonardo Callejas, en San Francisco de La Paz, pero en busca de mejores condiciones de vida migraron a Catacamas, desde años atrás.
Un amigo de las víctimas relató que los fallecidos eran gente de bien, laboriosos y hogareños, que su único vicio era jugar billar y el día de la masacre andaban departiendo, sin temor alguno.

En una conferencia de prensa ofrecida por el director nacional de la Policía, Manuel Aguilar Godoy, informó que los móviles del cuádruple crimen están en proceso investigativo, sin embargo, ya manejan algunas hipótesis que los llevaría a una línea de indagación para saber qué ocurrió y quiénes son los autores materiales e intelectuales de lo sucedido.
Los familiares aún planificaban el cortejo fúnebre, en particular de los hermanos difuntos, algunos parientes, indicaron que están en problemas logísticos y económicos para el traslado de los cuerpos a Olancho, producto que se carece de recursos para su terraje.
A mediados del año anterior, en el municipio de Santa María del Real, se produjo la última masacre en la región y fueron tres sindicalistas de la Universidad Nacional Agrícola, los que perdieron la vida, también de forma trágica y de quienes hasta el momento no se conocen detalles de las causas de sus muertes.

NO SÉ
No sé qué voy hacer cuando vea salir a mis muchachitos salir al cementerio, dijo con su rostro lleno de lágrimas, doña Lucía Colindres, madre de los tres hermanos que perdieron la vida en la masacre de este viernes por la noche en una caseta del bulevar Las Acacias de Catacamas.
La sexagenaria de piel curtida, pero con alguna fuerza física, todavía acariciaba la mano de su hijo herido en una cama de la sala de emergencias del Hospital San Francisco.
Su vástago presenta al menos tres impactos de bala, relata que tuvo que tirarse al piso para escapar de la nutrida balacera, que acabo con la vida de sus tres hermanos y un ganadero más que acababa de llegar al sitio, donde tres hombres empistolados llegaron disparando a lo loco hasta causar la tragedia.
La progenitora dijo que las exequias de sus criaturas serán en San Francisco de La Paz, entre tanto ella viajo a Tegucigalpa para recibir los cadáveres, una patrulla policial que puso a disposición la Secretaría de Seguridad trasladó a la señora desde Juticalpa a la morgue capitalina. (FS)
