Jerusalén (EFE). El Ejército israelí bombardeó hoy jueves diferentes «objetivos» de la milicia chií Hizbulá en el sur del Líbano, mientras en el país aumenta la incertidumbre sobre si esto será o no el preludio de una guerra abierta.
En un comunicado, el Ejército israelí dijo estar «atacando en estos momentos objetivos de Hizbulá en el Líbano para dañar y destruir» capacidades e infraestructura de la milicia proiraní, y calificó estas actividades como requisito para cumplir con los cuatro objetivos de la guerra en Gaza.
El objetivo es «llevar seguridad al norte de Israel con el fin de permitir el regreso de los residentes a sus hogares», concluye el texto, en referencia a los cerca de 60,000 israelíes que siguen evacuados de las comunidades fronterizas desde que comenzara el fuego cruzado con Hizbulá, paralelo a la guerra en Gaza.
Según el Ejército, cazas israelíes bombardearon en total unos 30 lanzacohetes y otra infraestructura de Hizbulá, los cuales contenían unos 150 barriles de lanzamiento «listos para disparar proyectiles contra Israel».
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, repitió ese mismo mensaje sobre los evacuados horas más tarde en una reunión con otros cargos de seguridad e inteligencia israelíes, a los que reiteró que Israel afronta «una nueva fase» en la guerra y que las operaciones militares contra Hizbulá continuarán.
«En la nueva fase de la guerra hay oportunidades significativas, pero también riesgos considerables. Hizbulá se siente perseguido. La secuencia de nuestras acciones militares continuará», dijo el ministro.